Las siestas
Hola, hoy voy a hablaros sobre las siestas, y es que uno las echa tanto de menos que, no le queda otra que conformarse hablando de ellas. Pasa algo parecido con el sexo, a quien veas que no para de hablar del tema o de lo mucho que lo practica, hay tienes a alguien que lo echa mucho de menos.
Durante mi época de instituto llegué a convertirme en un “siestómano” (¿Qué pasa?, si la gente se inventa palabras, yo , también puedo) o, dicho de otra manera, un gran aficionado a las siestas, afición que sigo manteniendo pero no practicando, por falta de tiempo.
Es que una siesta nunca es igual a otra, es como… como en el sexo (¿Estoy empezando a hablar mucho de sexo?, volvamos a las siestas) vamos que un siesta nunca es igual a otra. Existen infinidad de vaiedades, de entre las que podemos destacar unas cuantas.
Está la siesta-breve, puede durar solo 15 minutos pero hay veces que te despiertas totalmente nuevo.
La siesta-larga, en esta, te despiertas como muy atontado, pero tonto, tonto. Además no se a quien le oí, creo que a Buenafuente, que (advierto que este ejemplo no es aplicable a mi persona) sientes como un pequeño malestar, como si tuvieras la cabeza mucho más grande.
También está la siesta-maldespertar, es en la que te despierta tu madre y piensas en que tienes muchísimas cosas que hacer en lo que queda de tarde, y te da una pereza..., cuesta mucho más levantarse de este tipo de siestas que levantarte a las 7 de la mañana.
Y, por último, no quiero explayarme más, me he dejado para el final, la siesta de las siestas, la siesta-babilla. Es en la que te despiertas y ves que, has dejado un rodal de baba a la altura de tu boca, si si, no miren para otro lado, que nos pasa a todos. Y cuando te pasa esto puedes estar seguro de que la siesta ha sido la hostia, no te has despertado, has dormido profundamente, te levantas con fuerzas,etc... Como única pega queda que te has dado cuenta de la existencia de este tipo de siesta cuando te has mojado la cara con tu propia baba, sensación no del todo agradable, además de que si hay más gente te apresuras a tapar el rastro, pero bueno, como diría mi amigo George Bush, esos son daños colaterales.